UN PASEO POR LA SIERRA
«Oí el ladrido antes de ver su procedencia. Se me disparó el corazón. En aquella zona, donde hay rebaño, hay mastines…»
«Oí el ladrido antes de ver su procedencia. Se me disparó el corazón. En aquella zona, donde hay rebaño, hay mastines…»
Los montañeros veteranos que lo conocían decían que medía más de dos metros, que contaba más de cien años y que llevaba habitando en su refugio del Gorbea desde antes de la guerra. Hablaban de él con una sonrisa en la boca, narrando anécdotas inverosímiles, como aquella vez en la que había rescatado a un …